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Entrevista con la psicóloga Judith Pérez


Perfil

Nombre Judith Pérez Soler
Titulación Psicología
Año graduación 2012/2013
Dónde vive Colombia
Ocupación actual Realizando prácticas en Colombia como asistente del programa de Naciones Unidas en el área de eliminación de violencias contra las mujeres y acción humanitaria

 ¿Por qué decidiste estudiar psicología?

Sonará muy típico, pero siempre me venía rondando la idea. Tenía mucha curiosidad por los contenidos de la carrera y siempre he pensado que “todo es psicología”. Entré con muchos estereotipos de la carrera y de la profesión como mucha gente y lamentablemente mi primera opción fue otra. Empecé Enfermería y me di cuenta de que no conectaba tanto como con la Psicología, a la cual le seguía teniendo un interés nato, así que terminé el primer año y después ya me matriculé en la UMH para cursarla.

¿Cómo decides que quieras entrar en el ámbito de la cooperación al desarrollo?

Creo que me motivaron dos cosas: la primera es que en el colegio, en uno de mis libros, había una sección que explicaba qué era la Etnología. Cuando lo leí me di cuenta de que el conocer las diferentes culturas en el mundo era algo que me despertaba mucho interés pero no había sabido ponerle nombre aún. La segunda fue viajar. Creo que quienes se dedican a la cooperación de alguna manera comparten las ganas de viajar y trabajar en entornos nuevos, cambiantes, con otras culturas y modos de vida. También, la predisposición a trabajar temporalmente en zonas deprimidas, poco estimulantes y no siempre con acceso continuo a agua o a transporte. Te ayuda a relativizar las dificultades y a valorar las oportunidades con las que cuentas en casa.

20170712_105202Ahora mismo estás llevando a cabo unas prácticas en Colombia como asistente de programa de Naciones Unidas en el área de eliminación de violencias contra las mujeres y acción humanitaria. ¿En qué consiste este proyecto? 

Estoy haciendo unas prácticas en ONU Mujeres, que es la agencia de Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Dentro de las áreas programáticas de la oficina de Bogotá están las áreas de acción humanitaria y de eliminación de violencia contra las mujeres. Parte de mi plan de trabajo en las prácticas es transversalizar acciones de unas áreas a otras, asegurar la inclusión de la perspectiva de género en procesos, documentos, capacitaciones, etc, así como ayudar a fortalecer las rutas de atención a nivel territorial para mujeres que han sufrido violencia de género. También doy apoyo en el seguimiento de proyectos de desarrollo y a procesos relacionados con la iniciativa Safe Cities, un programa global que apunta a ofrecer espacios públicos seguros y libres de violencias para mujeres y niñas. Desde el área humanitaria, uno de mis tareas recientes es un análisis de las nuevas formas de violencia en el posconflicto que llevé a cabo para identificar las regiones del país con más necesidades humanitarias.También hay mucho trabajo interagencial. Como parte de ese trabajo, he colaborado con ONU SIDA y formo parte de la representación de ONU Mujeres en espacios como el Clúster de Protección Nacional, liderado por ACNUR, y el Subgrupo de Violencias Basadas en el Género, ambos bajo el mandato de la comunidad humanitaria internacional y que abordan la problemática de la violencia sexual en el contexto humanitario del país. En general, el trabajo abarca muchos procesos al mismo tiempo y no se enmarcan dentro de un proyecto en concreto, sino que es más dinámico.

¿Cómo es tu día a día en tu trabajo?

Muy cambiante. Hay tareas distintas cada día, relacionadas con procesos en curso, acabados o que están por empezar. Hay días en los que tenemos que acudir a reuniones con otras agencias o con instituciones para identificar acciones conjuntas respecto a una problemática, revisión de productos entregados por consultorías o proyectos, apoyar en la elaboración de documentos internos u oficiales, investigar… En la oficina hay un ambiente de trabajo muy bueno, con gente joven y  de diferentes países. Comemos juntos casi todos los días y en ocasiones quedamos también fuera de la oficina. En cuanto a los horarios de trabajo, son flexibles: cada uno se marca sus tiempos, te dan un margen para llegar a tu puesto (entre las 8 y las 9.30 aproximadamente), y a partir de ahí tú te organizas el tiempo que te tomas para comer y la hora a la que puedes salir (normalmente entre las 5 y las 6). Nos distribuimos el tiempo en base a la carga de trabajo y las prioridades, porque hay días que te toca comer frente al ordenador y otros en los que a las 5 ya te puedes ir, por ejemplo.

¿Qué te aporta estar colaborando en este proyecto?

Me he desarrollado mucho a nivel personal. He reafirmado mis ideas y mis principios, me ha motivado para seguir formándome, leyendo y compartir experiencias con otros profesionales de mi área. He aprendido mucho del campo en el que me quiero desarrollar y me obliga a mantenerme actualizada, porque no dejan de surgir nuevas iniciativas, campañas, manuales de buenas prácticas, etc. que tienes que conocer para estar al día. También he tenido la oportunidad de conocer y visitar a comunidades beneficiarias de talleres y proyectos durante las misiones a terreno (así las llaman). La primera, en el municipio de San Sebastián de Mariquita, en el departamento de Tolima, mediante unos talleres de género y masculinidades a funcionarios y funcionarias del sector justicia y salud; la última ha sido una escuela de mujeres de un corregimiento de Buenaventura, en Valle del Cauca, donde se está implementando un proyecto de empoderamiento personal junto con otra organización vasca a quienes tuvimos que acompañar en el seguimiento del proyecto.  En ambos lugares la gente local me pareció maravillosa: te reciben muy bien y te hacen sentir como una más. Me parece muy valioso que te abran sus puertas siendo una desconocida y es un ejercicio de humildad muy grande. La próxima visita a la que me han permitido acompañar será en el departamento de Chocó, en la costa pacífica, uno de los más delicados actualmente en Colombia.Agradezco mucho que me permitan hacer estos viajes a terreno, porque Bogotá puede saturar demasiado y de vez en cuando necesitas salir a “oxigenarte”, además literalmente.

¿Nos puedes contar qué planes de futuro tienes?

Me gustaría seguir en el ámbito internacional. Una vez entras en el sistema ONU es más fácil continuar tu carrera dentro de él. Aquí estás en contacto permanente con otras organizaciones y agencias de la ONU que acaban viendo cómo trabajas y en algún momento te van a referenciar para otros puestos de trabajo que surjan, o bien en el sistema o en ONGs y organizaciones internacionales. Siendo muy concreta, me encantaría trabajar a corto plazo en la región MENA (Middle East and North Africa) porque la admiración por la cultura árabe me ha acompañado toda la vida y la siento muy cercana. Quiero dirigir mi carrera hacia la acción humanitaria y trabajar como profesional en terreno, preferentemente en países en conflicto. Por otra parte, me gustaría también trabajar en España con la experiencia que esto me va a dar, pero me aterra un poco volver y no encontrar nada y verme en el paro de nuevo. De momento no me cierro a nada. De todas las puertas que se me podían haber abierto, esta ha sido sin duda la mejor y me servirá para poder acceder en un futuro a puestos de funcionaria internacional o en alguna ONG.

¿Qué te parece el papel que desempeña Alumni UMH para mantener el contacto con los titulados?

Me parece una iniciativa muy bonita. A mí personalmente me gusta saber qué ha sido de mis compañeros de carrera y dónde han acabado trabajando, te da como una sensación de apoyo y de familiaridad. Además que siempre puedes necesitar consultar alguna cosa a otros compañeros aunque no sean de tu promoción y Alumni UMH lo puede facilitar.

¿Te gustaría recomendar algo a los estudiantes o recién titulados?

Que no se pongan límites, que viajen y aprovechen las oportunidades que les surjan. El momento de crecer profesionalmente es ahora. Si toman decisiones que no cuadran del todo con lo que esperaban de su carrera, que no se sientan culpables, porque tienen toda la vida para conseguir lo que quieren y siempre es mejor seguir activo al principio aunque los trabajos que consigan estén algo desvinculados de sus objetivos iniciales. Todos llegamos al mismo punto, tarde o temprano, y cada paso no es tiempo perdido, es un aprendizaje permanente.

¿Hay algo más que te gustaría añadir?

En concreto para los estudiantes o titulados en psicología, me gustaría transmitirles que también comparto esa sensación de estar atascada a veces, porque a los psicólogos nos lo están poniendo muy difícil para ejercer y se ha convertido prácticamente en una carrera elitista: es muy costosa la formación necesaria para ejercer y el acceso al Máster General Sanitario está muy complicado, sin hablar de las pocas plazas que nos asignan en la sanidad pública. Yo soy una de las psicólogas que no se colegió ni pudo acceder al máster en su momento y eso me generó mucha frustración. Evidentemente sería un gran valor añadido que yo tuviera la formación como sanitaria, pero lo haré tarde o temprano, cuando me lo pueda pagar. Sólo quiero transmitirles a todos los que hayan hecho psicología que no acaban de “encontrar su lugar”, que no desistan, y que la falta de oportunidades no les haga creer que no valen o que no están cualificados.

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19 julio 2017